El diario La Verdad abre su portada del 23 de marzo con un título “Derecho a réplica”, donde el artículo, firmado por Omar Bello, es una opinión que retruca un comunicado oficial de la Municipalidad de Junín en el que pretendía expresar su rechazo a una nota publicada por este medio el 21 de febrero de 2010, sobre irregularidades en la habilitación de un supermercado chino en el club de Villa Belgrano. La editorial de La Verdad responde con ironía -y un leguaje bastante coloquial- a un comunicado oficial escrito con el mismo tono. La primera incógnita es por qué el derecho a réplica se publicó un mes después de la nota, y donde ese comunicado oficial queda relegado por una dura, pero algo vulgar, crítica del diario, que parece involucrarse más en un dilema de irrelevante sobre quién tiene la razón, en término de una discusión, entre dos vecinos, en el lugar de entregarle la información llana y lisa al lector para que éste forme su opinión al respecto. Acierta La Verdad, sí, al publicar el escrito sobre la factibilidad firmada por una funcionaria de la Municipalidad que habilita dicho supermercado si se cumplen determinadas condiciones, poniendo en duda, acaso, alguna negativa oficial.La segunda incógnita es por qué el municipio refiere en su derecho a réplica a que “se insta a los vecinos anónimos que buscan información en la Municipalidad a modo de espías soviéticos fracasados (sic)”, en relación a que en la nota sobre los problemas de habilitación que tendría este supermercado chino La Verdad publica la denuncia de un vecino sin nombre y apellido. Es cierto: las denuncias sin personajes reconocidos no tienen validez alguna. En ese caso, es el diario el que se hará cargo de tal denuncia. Pero tampoco puede el municipio entrar en dilemas con leguajes agresivos.